El entierro de la sardina

Hoy es el último día de antroxu en Gijón. Se acaba la fiesta, el vicio, la perversión y comienza la cuaresma.

No se si es porque este año no tenía ilusión carnavalera (antroxera) pero noté menos animación que otros años. Me hago mayor, atrás queda ese ansia por disfrazarme a toda costa, fuera de lo que fuera. El punto de inflexión llegó el año que me disfracé de Alaska, por fin vi cumplido mi sueño de disfrazarme de mi ídolo, pero no tuvo el efecto deseado. Por hacer las cosas con prisa y a lo loco, lo que tenía que haberse convertido en el disfraz de mi vida, se tornó por diversas circunstancias en el arrepentimiento disfracil más grande mi existencia. Y es que mi look Alaska pasó a ser un look un tanto travesti-yonki-poligonero. Una desgracia, algún año me haré un disfraz de Alaska que esté a la altura, mientras tanto siempre me quedará esa espinita clavada.

Cartel antroxu 2012 Gijón

Si tengo que ser sincera, ayer que fue el día grande del antroxu en Gijón pasé ganas de disfrazarme. Por desgracia no tengo ningún disfraz que pueda reciclar, como hicieron la mayoría de mis amigos, ya que si bien el de Alaska lo quemé en cuanto me vi en las fotos, mi segunda opción ya se encargó mi madre de hacerla desparecer. La segunda opción, mi disfraz de Agatha Ruiz de la Prada, o como suelen decir en mi entorno “tu disfraz de felicidad”, fue amortizada durante años. Cosido a mano con toda la ilusión y delicadeza, utilicé ese disfraz hasta que le salieron bolas y la gente lo empezó a odiar. El caso es que ayer no me disfracé y me sentí un poco extraña, y eso que me había customizado unos pendientes para ir de  “Friki de las redes sociales” pero no fue suficiente.

Friki de las redes sociales by Lu

Lunes de carnaval en Gijón, la ciudad lleva en fiesta desde el jueves con la fiesta de comadres y se termina hoy con el entierro de la sardina. Cuando era joven solía salir todos  los días, ahora si aguanto uno hasta el final me doy por contenta ¡con lo que yo era!

En esta, mi ciudad, como icono del carnaval se escoge siempre una sardina, este año llamada Marilyn. Es la reina de la fiesta, disfruta sus últimos momentos de vida sabiendo que el martes morirá y lo hace hasta las últimas consecuencias. El viernes tomando unas cañas hizo una visita a la cervecería donde estábamos poniéndonos a vivir en un momento ( junto con el superhéroe del cartel del antroxu de este año). Como no había nadie disfrazado nos dio sus buenos consejos: ¡más vale que el lunes os vea antroxando!

Sardina Marilyn

Hoy Marilyn pasará a mejor vida, después de vivir al límite durante todo el fin de semana , sus restos descansarán en paz. Tras el cortejo fúnebre que recorrerá las calles de Gijón hasta el muelle, su cuerpo será tirado al mar rodeada de plañideras y ciudadanos que lloran su pérdida.

Marilyn siempre te querremos, ¡que te quiten lo bailao!

Premios Goya

Pertenezco a ese 10% de la población a la que le gusta el cine español, ¡qué le voy a hacer! de todo tiene que haber en la viña del Señor, y sí, estoy orgullosa de ello. Como buen fan que soy, ayer no me podía perder la Gala de los Premios Goya. Decir que los Goya son la antesala de los Oscars es un poco pretencioso, pero son los premios de cine más importantes que tenemos en este, nuestro país. Así que aquí os traigo mi visión peregrina del evento.

Los Premios Goya son un cúmulo de conocimientos infinito. Gracias a los posados en la alfombra roja me he enterado que ¡Juana Acosta y Ernesto Alterio están casados!, qué le voy a hacer si me encanta el marujeo. Por todos es sabido que lo mejor de los Goya es el paseillo de la alfombra roja, tanto por los estilismos como por el marujeo. Una pena que sólo pongan cinco minutos dentro del telediario, deberían hacer un programa previo sólo de eso. La retransmisión de los Goya debería comenzar una hora antes cuando la gente empieza a llegar. Ese análisis de los gestos en los encuentros provocan los míticos comentarios: “Estos deben de estar enfadaos, ¡es que ni se miran!”, “Mira estos dos que se supone que están liaos pero entran por separado”, ” ¡Qué mala vejez tiene Victoria Abril!, está completamente desfigurada”, ” ¡Uy! Cayetana Guillén Cuervo posa sola, ¿no se habrá separado? Si ya lo veía yo venir que esta mujer es muy borde y demasiado asertiva”. Aunque claro de lo que tu te inventes a lo que la Igartuburu te cuente al día siguiente hay un mundo. Ansiosa me hallo de que me cuente todos los secretos.

Nunca me había fijado en el decorado, hasta que este año Eva Hache aclaró que se trataba de un cine. Aún así me costó visualizarlo y es que estamos tan acostumbrados a los cines impersonales de los centros comerciales, que cuando te ponen delante un cine del charming  te cuesta reconocerlo. Se está perdiendo el glamour.

La ganadora de la noche ” No habrá paz para los malvados” la perdedora “La piel que habito”, una pena porque a mi esa película me superencantó. A una mala se llevó el Goya a la mejor música original, como buena película Almodovariana que se precie la música es muy imporante. Me alegra también que Elena Anaya haya ganado el Goya a la mejor actriz, esta chica vale un potosí, a mi me tiene conquistada.

El momento emocionante y emotivo fue sin duda la reaparición de Silvia Abascal tras sus problemas de salud “Qué alegría estar. Poder estar hoy aquí, de pie”:

Momento Silvia Abascal

Eva Hache lo hizo estupendamente, al más puro estilo El Club de la Comedia, como ella solo sabe. Aunque el momento de gloria se lo llevó Santiago Segura con su gran monólogo, no dejó títere con cabeza y a Pedro Almodovar le dio como pal zorro. Era la primera vez que asistía a la gala en años. Se ha reconciliado con los premios justo el año en que menos lo valoran ¿coincidencia o castigo?. Que me guste Almodovar no quiere decir que justifique su comportamiento ¿por qué es tan soberbio? motivos no le faltan, pero debería ser un poco más humilde, que siempre es de agradecer. Lo de parapetarse todo el tiempo tras sus gafas de sol tampoco ayuda mucho.

¿Por qué José Coronado se molesta cuando le recuerdan los Bifidus activos? si no quieres que toda España conozca tus problemas intestinales, no lo hagas, y si lo haces apechuga. Bien merecido estuvo su Goya, tras 25 años de esfuerzos, aunque antes de que se lo hubiera llevado Antonio Banderas se lo daría hasta a Paquirrín.

Mencionar a Antonio Banderas me hace acordarme de Melanie Griffith, ¿cuántos años llevan casados? yo creo que ya debería saber español de sobra, al menos para seguir la gala. Su cara de no enterarse de una y sus miradas a Antonio buscando la traducción simultánea cada vez que oía su nombre no se pueden dejar de comentar.

Melanie Griffith no fue el único toque exótico extranjero de la gala, Salma Hayek hizo el resto. Me extrañó mucho que esta mujer estuviera en la gala, teniendo en cuenta que su más mejor hamija Pe no se rebajó (otro año más) a acudir a este evento aldeano. Supongo que la engañarían asegurándole el Goya y prometiendo convertirla en el centro del evento. Su cara de circunstancias cuando tuvo que otorgar un Goya lo dijo todo, no sabía muy bien si sacar las pistolas para cargárselos a todos o permanecer modosita y aguantar el chaparrón.

Si me tengo que quedar con un chiste me quedo con: “¿Dónde está Juan Echanove? ¿no ha venido? estará picando algo” yo es que siempre fui muy de Cuéntame y muy de lo simple, ¡qué le voy a hacer!

Sin duda el momento bizarro de la noche es siempre el momento necrológica, ¿soy yo o cada año se muere más gente? gracias a eso me entere ¡que este año murió Florinda Chico! que fuerte me parece no haberme enterado en su momento.

Aquí va mi ristra de comentarios marujiles que no podía dejar de gritar al mundo después de contemplar el evento:

En el top ten se coloca el disfraz de hija de Zapatero de Isabel Coixet, ¿esta señora no tiene espejos en casa? Hasta ahora la tenía catalogada como especial, con todo lo que ello conlleva (como Ralph el de los Simpons). Algo que me desconcierta sobre el karma de esta mujer es que cada vez que sube a recoger un premio un espontáneo aparece en escena, este año le toco al ‘Muletilla’. Una pena no haberle podido ver la cara, porque a mi el western extremeño es un tema que me interesa de sobremanera ¿a vosotros no?

El segundo espontáneo de la noche fue un anonymous, su momento de gloria fue breve pero quedo grabado por las cámaras:

Momento Anonymous

Mención aparte merece el comportamiento de Marisa Paredes, un tanto extraño me atrevería a decir. Una justificación podría ser que se está quedando senil, pero mucho me temo que sus gestos se acerca bastante a los de Nati Abascal en sus mejores momentos.

Supongo que ser hermanos y de géneros diferentes es lo que tiene, pero ¿por qué María León es igual su hermano, Paco León, disfrazado de Raquel Revuelta?. Visto en twitter después de la gala y da que pensar.

¿Por qué Goya Toledo estaba en primera fila? Lo de esta mujer nunca lo entenderé, no es que tenga nada en contra suya, pero verla siempre en el centro de la noticia cuando como actriz no destaca no me gusta. Supongo que ser hamija de Pe es lo que tiene, aunque para mi siempre será una segundona en la interpretación.

¿Son apreciaciones mías o la gente está perdiendo la compostura? Antes la gente disimulaba sus nervios, su tristeza y su frustración mediante una cara de poker totalmente estudiada. Ayer los perdedores ponían cara de pedo cuando descubrían que no ganaban. En mi opinión la única que estuvo a la altura de las circunstancias fue Blanca Suárez que aunque derrotada se alegró por María León. A ver si en próximas ediciones los participantes tienen un poco más de decoro,  profesionalidad y  saber estar.

“Internet no es una alternativa” resumen del discurso de la dirección de la academia. ¡Claro que no! ¡ que viva el vhs y los videoclubs!. Gracias a la difusión de medios como internet el cine español podría recobrar su sitio en la sociedad, porque hay películas buenas, hay vida más allá de Pajares y Esteso (palabra de Lu). Mi propuesta es: visionado de películas en streaming a dos euros, una forma como otra cualquiera de ver cine por un precio asequible. Otra propuesta sería otorgar el Goya al mejor Torrent, si no puedes con el enemigo, únete a él.

El momento WTF de la noche que me dejó a cuadros y que todavía ahora no se si llegué a entender bien, fue el momento en que Alberto Vázquez recogía el Goya al mejor cortometraje de animación y daba su número de cuenta porque estaba buscando financiación para su nuevo proyecto. ¿En serio lo vi bien? me parece triste y admirable al mismo tiempo.

Lo más llamativo de la noche

Tu estilo a juicio:

¿Qué le pasaba a Belén Rueda en la cabeza? ¿era peluca? ¿eran extensiones? ¡ay Belén, con lo que tu eras! ¿por qué no supiste envejecer en paz y armonía?. Si es que ya lo decía mi abuela, que tantos tintes no pueden ser buenos, que al final te queda el pelo ralo. A veces es peor el remedio que la enfermedad.

¿Qué le pasó a Verónica Echegui en la cara? o le pusieron cara de poligonera para hacer de “La Juani” o le quitaron la que traía de serie después de la película. Claro ejemplo de alguien que cambia para mejor.

¿El mejor estilismo de la noche? si hablamos en serio por supuestisimo el de Elena Anaya, seguido del look sexy de Leonor Waitling. Si hablamos de estilismos bizarros a la par que originales la palma se la lleva el vestido de ojos de Eva Hache.

Vestido de ojos

Después de tragarme toda la gala me quedo con ganas de ver la peli Eva, ¿tendrá algo que ver con Wall-e?

Cosiquinas

Las tardes de domingo suelen ser deprimentes, son una espera infinita a que llegue el tan temido lunes. El desasosiego interno te invade mientras tu yo del descanso y tu yo del trabajo luchan encarnizadamente en un monólogo interno.

Pero este domingo es especial, porque mañana es lunes de carnaval y tu yo del descanso se puede unir a tu yo de la fiesta para evadir responsabilidades hasta dentro de unos días.

Pocas veces lo he gritado al mundo pero creo que ya va tocando: ¡me encanta las manualidades!. Desde el punto de cruz hasta el ganchillo pasando por hacer pendientes, broches de fieltro, hama bead, pulseras, bolsos y pintar camisetas. Y ya que hoy estoy de confesiones debo decir que soy adicta a los abalorios, lo sé, peores cosas hay en la vida.

Hama bead by Lu

Este año no me disfrazo,  ya que no me voy a hacer un disfraz me he pasado la tarde “haciendo bolines“, como yo lo llamo, traducción: haciendo cosiquinas de hama beads.

Lu-consejo del día: nunca compréis pegamento instantáneo en los chinos, vuestra piel y vuestra paciencia os lo agradecerán.

¡Cómo me gustan las tardes de domingo cuando el lunes no tienes obligaciones!

charming charming

Pretty Little liars

Me encantan las series de teneegers, no lo puedo evitar. La época teen es una etapa de mi vida que no logro superar, aunque a mi me gusta más pensar que soy de espíritu joven y aventurero. El caso es que esta serie es lo mejor en este estilo.

Podría considerarse como el clon macabro de Gossip Girl. Cuatro mocinas pijas, amigas desde preescolar, son perseguidas y amenazadas por ‘A’ tras la macabra muerte de su más mejor hamija  y líder de la manada el verano anterior. Su amiga difunta, Allison, era un poco bitch y las trataba como a escoría, cosa que ellas disfrutaban sobremanera. Actualmente se regocijan en cada una de sus miserias pasadas intentando buscar alguna explicación racional a sus desventuras presentes. Hay amoríos, desconsuelos, miedos, paranoias y peña rara. Lo tiene todo, no se cómo no os gusta.

Antes me refería a la muerte de Allison DeLaurentis como macabra, ya que murió en extrañas circunstancias mientras todas celebraban una fiesta de pijamas, si esto no causa trauma juvenil que baje Linday Lohan y lo desmienta. Desde entonces su única misión es encontrar al asesino de su hamija. Su problema es que no pueden ahondar mucho ya que ellas también tienen cosas que ocultar, como por ejemplo que semanas antes habían dejado ciega a una compañera de clase, mientras la quemaban accidentalmente en su garaje. Si queridos, esas cosas pasan así sin querer, un buen día sin darte cuenta cubres en llamas a tu compañera de pupitre y mientras te pones en lo peor descubres que no fue para tanto y que sólo la dejaste ciega, así de natural es todo en esta serie. Esto no quita para que vivan atemorizadas, no por sus remordimientos, si no por la ciega y su ansia de venganza. Estas pobres mozas viven un un estado paranoico permanente ya que ‘A’, su acosador, las obliga a delinquir para salvar su alma y que sus trapos sucios no salgan a la luz. ‘A’ las obliga a dejar a sus respectivos novios/novia (sí queridos tenemos para todos los gustos) y las amenza con torturarlos si continúan a su lado. Estas amenazas vienen en forma de sms, estoy segura de que en la próxima temporada comenzarán con el Whassap.

Entre las respectivas parejas de las susodichas encontramos al profesor de literatura, a la vecina de enfrente, al friki informático hermano bastardo de Enrique Iglesias y al raro del instituto, que por circunstancias de la vida se parece a Igor protagonista indiscutible de los briconsejos de jardinería. Si tengo que elegir a uno me quedo con el raro, Toby, hermanastro de la ciega martirizada. La ciega que responde al nombre de Jenna, paga sus frustraciones con Toby, además de haberle obligado en el pasado a cometer actos impuros incestuosos. ¿De verdad que no os entran ganas de verla?

Está basada en los libros de Sarah Shepard que en cuanto tenga un hueco me dispondré a leer. Comenzó como una serie de relleno en junio de 2010, por eso de cubrir el hueco y paliar el desasosiego interno que provoca el fin estival de las series estadounidenses. Pero o bien más de la mitad de la población teen de EEUU tuvo fracaso escolar y se quedaron las tardes de verano pegados al televisor, o es que la serie engancha de verdad.

Como no podría ser de otra manera comencé a verla en época de exámenes, por eso de evadirme de la realidad mientras aprendía algo de inglés, y me enganchó. En la variedad está el gusto, las cuatro amigas no se parecen en nada pero se llevan a las mil maravillas. Supongo que este símil con mi propia vida atrajo mi atención.

Bromas aparte es una serie que merece la pena ver, su historia engancha y te hace seguirla hasta el final. Supongo que el truco está en no desvelar la identidad de ‘A’, al parecer esto se conoce tras el primer libro y el hilo argumental sigue por otros derroteros, pero todos sabemos que libro y adaptación siempre estuvieron reñidos.

Y como no es lo mismo verlo que leerlo mi próximo reto será 21 días leyendo novelas teens. De momento le he echado un ojo al primer capítulo y las descripciones físicas de los protagonistas no se parecen en absoluto, ¿quién dijo miedo?

Feliz día de comadres

El jueves antes de carnaval, como todos los años, se celebra en Asturias el día de comadres. Antiguamente era una tarde libre que se cogían las mujeres para quedar juntas a merendar, bailar y alejarse un poco de sus quehaceres cotidianos como madres y esposas. Estas meriendas solían hacerse al estilo espicha con sidra, tortillas y frixuelos.

Hoy en día el comadreo está dividido en dos grupos, el primero que utiliza la tradición para quedar sólo con la parte femenina del grupo de amigos, excluyendo todo tipo de presencia masculina escudándose en las normas. Y el segundo, que aprovecha la coyuntura para montarse una fiesta al más puro estilo despedida de soltera, dándose al vicio y la perversión sin tapujos.

Comadreando

Debido a la proliferación del segundo grupo sobre el primero prefiero quedarme en casa. La imagen dantesca (cómo diría Pedro Piqueras) de mujeres desatadas bailando alrededor de un streaper me produce desasosiego interno, aún más cuando en los últimos tiempos esta fiesta es aprovechada por el sector masculino para ir de caza. Desde que se potencia la igualdad, los hombres han decidido igualarse en despiporre, así que vistiéndose con sus mejores galas salen a la caza de mujeres desbocadas en noches como hoy.

El comadreo está mediatizado y se ofertan packs que incluyen cena, fiesta y perversión, todo por un módico precio. En algunos sitios prohíben la entrada a los hombres, en otros se les cede amablemente el paso para que sean objeto de la locura colectiva.

A mi el concepto tradicional del comadreo me parece bien, la evolución actual me parece penosa.

Alaska y Mario

 

Los que me conocen sabrán que soy fan de Alaska (mi Olvi) desde que tengo uso de razón. Sus pintas ochenteras me maravillaban, quería vestirme como ella y me pintaba las uñas con rotulador para imitarla. No me perdía ninguna de sus actuaciones en televisión y tarareo “La Bola de Cristal” y “Mi novio es un zombie” desde dónde mi recuerdo alcanza.

Fue mi primer concierto en julio de 1987. Con cinco años y a hombros de mi padre pude ver a mi Olvi por primera vez a lo lejos, en el espigón de fomento donde se celebraban los conciertos de la primera edición de la Semana Negra.

Si de aquella me encantaba ahora me produce admiración, ha sabido mantenerse a lo largo del tiempo, reinventarse, si se la puede comparar con una Madonna a la española. Y como suelen decir en el mundo viejuno ‘que bien habla esta chica y que cabeza tiene’.

Hoy salta la polémica del abandono repentino y sospechoso de la Cope por parte de Mario Vaquerizo, debido a esta foto de Bruce Labruce:

La foto de la polémica

Nunca entendí cómo tanto mi Olvi como Mario Vaquerizo pudieron colaborar con esa emisora, y en el caso de Alaska como lo sigue haciendo con Jiménez los Santos. Aún así, seguirá teniendo mi admiración por siempre jamás. Porque mi Olvi vale mucho.

charming charming

Mi gimnasio

Lo siento, tenía que escribirlo, así que lo utilizo de excusa para retomar el blog. Más que escribirlo tenía que consultarlo, a ver si soy yo o es el mundo. Y es que mi gimnasio no es normal. No voy a dar detalles publicitarios, sólo diré que es un gimnasio bastante conocido de esta, mi ciudad, el único que tiene piscina en las instalaciones y que está situado al lado de una playa (a buen entendedor pocas palabras bastan).

Bien, pues este mi gimnasio está lleno de situaciones bizarras. Diréis claro, como cualquier otro, pero no. Los gimnasios de España tienen otro punto, los gimnasios de España están poblados de jóvenes y jóvenas, ellos con botes de batidos de proteínas y pesas en la mano, ellas con playeros especiales de spinning y ropajes diminutos cubriendo sus partes pudorosas, que aprovechan cualquier momento para el ligoteo. Los gimnasios españoles son algo así como el Badoo de carne y hueso, donde la mayor parte de los socios querrían participar en el próximo “Hombres mujeres y viceversa”. El mío no, en el mío la media de edad son 60 años y está lleno de jubilados o de niños gritando poseídos por el demonio, según sea la hora. Cierto es, que la población de esta, mi ciudad, está envejecida y que en mi barrio sólo hay jubilados que cuidan a sus nietos porque los padres de las criaturas se encuentran en tierras lejanas ganándose el sustento. Pero yo no me quejo, en el fondo los prefiero antes que el postureo indomable de los jóvenes vigoréxicos.

Todo esto viene a que este tipo de fauna produce situaciones bizarras a toda máquina. Donde antes en una esquina te encontrabas a dos intercambiado teléfonos, aquí te los encuentras intercambiando recetas. Dónde antes salían cenas para conocerse mejor, aquí se queda “pa comer Cachopo” y suma y sigue.

Mi última anécdota, aunque no menos importante, y la que me forzó a tener que gritarlo al mundo fue mi experiencia extrasensorial con mi compañera de máquina andadora/corredora (según la edad) de esta mañana. Señora de mediana edad que camina a velocidad 4.0 resoplando y maldiciendo al mundo y que te intenta sacar conversación cada vez que giras la cabeza para escucarla todo lo disimuladamente que puedes. Tras treinta minutos de resoplidos, encomendaciones a la virgen y esfuerzos sobrehumanos la señora se baja de la máquina y me sigue hasta los vestuarios, dónde se produce el hecho. En un descuido, cuando cree que nadie la ve, tras entrar en el vestuario resoplando y gritando “¡¡¡ay que hambre, ayy virgencita que hambre!!!”, la señora se saca de la mochila dos natillas de chocolate que come a dos manos y en tiempo récord, como si no hubiera un mañana, ante la atónita mirada de quienes allí nos encontrábamos. Y es que esto es así: “señoras que van al gimnasio pero no pueden controlar el vicio”. El otro día me pasé los 30 min de elípitica (esta es otra curiosidad de mi gimnasio el tiempo máximo por aparato) escuchando la conversación de dos señoras que tenían que adelgazar  18 kilos y hablaban de comida como si les fuera la vida en ello mientras trotaban en la máquina: “Hay hija una paella, ¡como me voy a quitar la paella con lo que a mi me gusta!, pero unos chipironinos ¿no podré comer? Es que esto ye muy duro, ya te pasaré la receta de risoto que me dio mi cuñada ayer, oye gloria bendita” y así durante 30 min quejándose de lo dura que es la vida del deportista. Y es que así con este ambiente ¿cómo voy a lidiar  mi batalla contra los kilos?

La humillante historia de cómo un hombre viejuno con una edad compredida entre la jubilación y la muerte y gordo rozando la explosión, daba palmas y gritaba mientras yo nadaba a la voz de: “venga moza que tu puedes, sigue así ¡qué yes muy guapa!” lo dejaré para otro día.

¿Soy yo o es el mundo?

 

Cuando éramos jovenes…

Hoy toca un post al más puro estilo abuelo cebolleta, que sólo hará gracia a los que en mayor o menor medida hayan vivido en Gijón durante la época que aquí se relata.

Me hago mayor, algo inevitable a lo que no le das importancia hasta que llegas a cierta edad. No es que yo tenga todavía una edad muy problemática, pero cuando todos los lugares a los que solías ir o por los que solías pasar desaparecen, es imposible no entrar en crisis existencial.

Todo esto viene porque leo en el periódico de ésta, mi ciudad, que cierran Novedades Eloína, una tienda mítica de textiles para el hogar. En la época en la que la novedad era ir a Portugal a por toallas y manteles, un señor funda esta tienda en Gijón declarando la misma calidad a un mejor precio, a la tienda le pone el nombre de su tía. Con su slogan “más barato que en Portugal” conquista Gijón. Recuerdo que mi madre y mi abuela alguna vez me llevaron siendo pequeña a hacer alguna compra. Entre todos sus productos se encontraban los tapetes, el producto estrella de los hogares de los 80 y 90. Hoy en día (y gracias al Cielo) la generación tapete está desapareciendo, supongo que ésta sea una de las causas de su cierre, ya que no hacen falta este tipo de tiendas teniendo Ikea o los grandes centros comerciales.

No es que me suponga una gran pérdida el cierre de este comercio, pero es otra pequeña cosa más que desaparece para no volver. Mi primera gran pérdida fue el Tik, la discoteca de moda de mi época teen, ahora reconvertida en chalets adosados.

Discoteca de moda para la gente que estudiaba en los institutos públicos porque en esta, mi ciudad, había tres tipos de discotecas ordenadas rigurosamente por castas. El Tik para la gente normal, dónde convivía todo tipo de fauna desde pijos hasta canis pasando por teens del montón. Si ya eras más pijo y te salía urticaria si te juntabas con la prole disponías de dos lugares: El Oasis y el Jardín. El Oasis, discoteca que todavía sigue en funcionamiento para eventos especiales, véase nochevieja y fiestas de guardar, era poblado por teens del colegio La Asunción en su mayor parte, junto con especímenes del colegio opusiano Los Robles (únicamente masculino). De vez en cuando los teens normales emprendíamos la peregrinación hacia allí en modo visita de cortesía. Dónde fui menos, por no decir nada, fue al Jardín, punto de encuentro de pijos del instituto El Piles (instituto de Paula Prendes) en colaboración con toda la horda del colegio de los Jesuitas y el Valmayor (el opusiano de chicas). Al Jardín le empecé a dar uso en las fiestas universitarias y nocheviejas. Hasta entonces no era parada habitual, ya que queda fuera del centro urbano y a no ser que tuvieses moto, no salía a cuenta ir en taxi todos los fines de semana. Pues bien, el Jardín también ha cerrado sus puertas, ahora sólo se dedica a eventos festivos multitudinarios estilo fiestas universitarias y no sé cuanto tiempo más durará, pero no le veo yo mucho futuro.

Lo siguiente que se declaró en bancarrota fue el barrio L’arena, lugar de fiesta por antonomasia durante muchos años, dónde estaban los bares de moda, véase: el Mavi’s, Pibe’s, Asturking, Players, Koning, El Goteru, La Cueva, El trasgu… todos cerrados, no queda uno. El Trasgu por ejemplo, convertido en una pulpería, ¡Qué cara se me quedó al descubrirlo! ¿una pulpería, en serio? nos hacemos viejos. Ya no quedan más que los carteles de se alquila en ese barrio, no hay pruebas de que fuera el centro de movida teen durante más de una década.

Pub Mavi’s

Tanto el Tik al igual que las demás discotecas y el barrio L’arena eran perfectos para salir. Un poco alejados del centro, cercanos al Parque Isabel la Católica, allí no se molestaba a nadie y nadie te molestaba a ti. No como ahora, que el nuevo Tik se llama Tribeca y está en la plaza más céntrica de la ciudad, dónde los teens no tienen esparcimiento y les preocupa poco mantener la compostura. Así que a partir de las 6 de la tarde de un sábado cualquiera, si pasas por esa plaza o alrededores te encuentras todo tipo de vicio mostrado sin pudor, ya no se molestan ni en esconderse, también es cierto que los estados de embriaguez que alcanzan tampoco se lo permiten. ¡Ay cuando yo era joven! e iba al Tik a tomarme ¡un Rives azul con Coca cola! y corría cómo si me fuera  la vida en ello a las 10 de la noche hacia la parada del bus, porque tenía que estar a las 10.30 en casa y ¡pobre del que no llegara!. Sin móviles, ¡que gran invento! llamar a casa justo a la hora que tenías que llegar diciendo que estabas tan lejos que no te iba a dar tiempo a llegar, ¡ay si te geolocalizaran, lo que podría haber pasado!

Ahora es cuando me doy cuenta que hablo como una abuela, yo, que llevo años intentado mantener vivo mi espíritu teen. Pero es que pasar por la plaza del Parchís y descubrir que la tienda más cool de ropa teneeger “Parchis” (menudo nombre más original ¿eh?) también echa su cierre, es muy duro. No porque comprase mucho ahí últimamente, pero tuve mi época, cuando era joven. Mi época de talla 38 en la que perfectamente me embutía en ropajes ceñidos sin ningún tipo de pudor y con mucho orgullo.

¡Ay, cómo hemos cambiado!

Ensayo sobre la ceguera

Ayer terminé de leer “Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago, el primer libro que leo de este autor. Al principio me sorprendió un poco su estilo narrativo ya que casi no utiliza símbolos de puntuación, escribe todo seguido, lo que puede provocar un poco de caos mental al principio. Además, este hombre tiene la peculiaridad de meter los diálogos dentro de la narración sin especificar quién está hablando en ese momento, lo que obliga a estar bastante atento al principio si no te quieres perder. Estos detalles provocan que el libro se tenga que leer todo de seguido ya que como dejes más de un día de barbecho cuesta bastante retomar el hilo.

A mi forma de ver es un libro de los que deja huella, no te deja indiferente y estoy segura que será uno de esos libros que nunca se olvida.

El argumento trata de una pandemia de ceguera que afecta a todos los habitantes de un país sin causa aparente, cómo va afectando poco a poco a todos y cada uno, centrándose en los seis personajes principales, que sorprendentemente no tienen nombre, se refiere a ellos de forma genérica. Durante el relato, Saramago va narrando en forma de ensayo las vivencias y sentimientos de cada uno de los personajes a lo largo de esa ceguera. Hay que resaltar que uno de los personajes, “la mujer del médico”, es la única que no se queda ciega de toda la población y por lo tanto su forma de ver lo que pasa a su alrededor llevará el hilo argumental.

Es un libro intenso, duro, crudo y cruel. Las descripciones de las situaciones más denigrantes a las que se puede enfrentar un ser humano hacen mella en el lector. Pero mientras vas leyendo las desventuras de los protagonistas aprendes, por contraposición a valorar más las cosas que te rodean.

No quiero destripar nada del libro, ya que el ansia de saber el final es lo que te hace seguir en los momentos en que la lectura se llega a hacer un tanto monótona. Un final demasiado feliz a mi forma de ver, que soy dada al pesimismo y la hecatombe. Me esperaba un final más drástico y agónico, por seguir con la línea del libro.

Leyendo la historia me dio por pensar que haría yo en la misma situación, si sería capaz de aguantar todo ese calvario, y es que nuestro propio límite no lo conocemos hasta que nos vemos en medio, cuando no queda más remedio se aguanta lo que haga falta, o no, depende de la fuerza mental de cada uno. También me puse en la posición de la protagonista principal, la única no ciega del relato ¿qué grado de responsabilidad hacia los demás adoptaría si me encuentro en la misma tesitura? ¿Estaría dispuesta a hacer por gente que no conozco lo imposible para sacarlos a flote? Curiosamente el personaje que hace de madre coraje es una mujer, supongo que no podría ser de otra manera (esto no quiere decir que me salga una vena feminista) pero a mi forma de ver los hombres no tienen el mismo espíritu de sacrificio que puede llegar a tener una mujer en situaciones extremas.

Lo dicho, un libro que me ha sorprendido gratamente y que ha dejado huella, llegué a él por recomendación amiguil. Así que yo aquí lo dejo por si alguien se anima.

Google Wallet

Google está de moda y estos días más si cabe. Aparte de anunciar que google+ ya no es por invitación si no que comienza a estar al alcance de todos, se ha dado a conocer Google Wallet, la tarjeta de crédito en tu móvil, o al menos yo he sabido de ello ahora.

Un producto que a mi forma de ver está muy bien pero que no se utilizará en España hasta que yo tenga nietos, y que quizá estos ni lo vean. En España no se llevan estas modernidades, somos un país envejecido dónde se está más seguro con el dinero en efectivo y si es debajo del colchón mejor, que así no vienen los bancos a robarnos.

Dejando esa mentalidad a un lado, España tampoco es un país preparado tecnológicamente para acoger este producto. En muchos establecimientos no se puede pagar con tarjeta, hablo de establecimientos típicos como tiendas y restaurantes, de los bares de copas ya ni hablamos. Algo que valoro mucho cuando salgo fuera es poder pagar con tarjeta en cualquier cosa en cualquier lugar, ya sea desde el transporte público hasta una copa en un bar pasando por el periódico en un kiosko. Incluso se puede pagar a escote, se divide el precio total entre los comensales, el camarero viene con la maquinita de la tarjeta y la mejor de sus sonrisas, y tu le dices: cárgame tanto dinero, introduces tu pin y listo. Estas modernidades son impensables aquí, ponte tú a un camarero de chigre a decirle que te cargue de diez euros en diez euros, de tarjeta en tarjeta. Diría que la máquina está estropeada para luego ir a la trastienda a hacerte vudú. O vete tu por ejemplo al kiosko más cercano y dile al señor/señora kisokero que las revistas las pagas con tarjeta a ver que cara te pone, si cuando le dices que te recargue la tarjeta del abono de transporte hecha tres cuartos de hora, quinientas pestes  y al final nunca termina funcionando.

Google Wallet utiliza la tecnología wireless NFC (Near Field Communication) que permite la comunicación entre objetos cuando se encuentran a poca distancia uno de otro, estamos hablando de distancias en pulgadas, vamos que los tienes que pegar. Los aparatos conectados con este sistema pueden intercambiar información o leer información de etiquetas inteligentes.

El pago puede hacerse de dos formas o bien mediante Citi® PayPass™ MasterCard® o bien desde la tarjeta recarga de Google. Acercas el móvil y listo.

Presentación de Google Wallet

Yo, que soy muy mal pensada me planteo situaciones bizarras con mentalidad viejuna al estilo: ¿y qué pasa si trabajas en una tienda y tienes la mala cabeza de dejar tu móvil pegado justo al aparatillo de cobrar? podrías estar pagando las compras de todos los clientes sin enterarte. Una tranquilidad que te da un producto nuevo es que hasta que las bandas de rumanos-asalta cajeros aprendan a crackear la nueva tecnología, tu dinero está a salvo. ¿Y si tienes un amigo graciosete que te roba el móvil y se pasa una tarde de compras?, ¿Y si te roban el móvil? Y si…. Como se puede observar yo también tengo arranques de mentalidad española cerrada.

Cómo no, Google tiene una página con este tipo de preguntas y sus respuestas tranquilizadoras dónde nada malo puede pasarte y si te pasa, todo tiene solución. Y no, ninguno de mis devaneos mentales puede hacerse realidad, ya que para pagar tienes que meter un pin, como con cualquier tarjeta de crédito (aunque aquí hasta hace poco eramos más de firmas que de pin). Si te roban el móvil es como si te robaran la tarjeta, un marrón muy grande pero lo denuncias y listo. Y de aquí a que las bandas de rumanos-asalta-cajeros se hagan con el truco, pasará mucho tiempo.

Lo que no me termino de creer mucho es que dicen que no guardan información sobre los productos que compras, que esto se queda almacenado de forma local en tu teléfono. Mucho me extraña, ya que es una información bastante valiosa que puede ser aplicada para mejorar su publicidad y sus sistemas de recomendación. Pueden ganar mucho dinero a costa de engañarte con publicidad hecha a tu medida. De hecho, promocionan un servicio con las ofertas del día, ¿me están diciendo que te van a promocionar cualquier cosa y no lo que se adapte mejor a tu perfil?. Leo también que por cada compra se acumulan puntos, como con las tarjetas de los supermercados, no, si al final no vamos a estar tan lejos de la modernidad en España.

A mi particularmente me parece un producto muy bueno, que hará la vida mucho más fácil y cómoda, eso sí, de difícil y lenta adaptación todavía por estos lares. No obstante, confío en verlo funcionando algún día, aunque tenga que hacerlo en algún viaje al extranjero.